domingo, 17 de enero de 2010

CAPÍTULO 1: El despertar

Esa mañana como de costumbre amanecí con toda la sangre acumulada, haciendo presión en mi virilidad, manifestando de manera vertical y radical mis deseos horizontales, como de costumbre abrace a mi bella Cyntia, bese su cuello, acaricie sus caderas, metí mis manos en su pijama, acaricie sus senos provocativos, naturales y redondeados, ella giró, y comencé a besarlos suave y delicadamente; y ella mi Cyntia, fue despertando de su sueño encantado y amorosamente me dijo: - No, ni amor, no.

Podría ser ella la voz más dulce en mi vida, en efecto era la presentadora del noticiero de televisión y de internet con más alto rating, pero es ene-avo “NO”, retumbo, y su contundencia hería mis oídos, mi amor profundo, mi ego, mi matrimonio, mis buenos deseos y propósitos.

NOOOOOO!!!!!, ya eran demasiados “no’s” juntos esto estaba comenzando a ponerse insoportable, la vida intima con Cyntia era lúbrica, tierna, fuerte y saludable, llevábamos ya ocho años de feliz matrimonio y nuestro entendimiento en la cama era casi perfecto, después de una fase de acomodamiento en nuestro matrimonio habíamos establecido rituales, anti-rituales, sorpresas, señales, señas, lenguajes secretos, y hasta inventábamos nuevas formas de comunicarnos el amor físico de manera que el interés no se acabara. Habíamos tenido dos hijos y de igual forma yo comprendía las esperas y las respetaba, pero esto ya estaba comenzando a ponerse extraño, sospechoso e intolerable.

Me levanté a las seis de la mañana de ese sábado, en el que estábamos solos en la casa, pues habíamos llevado los niños donde mi mamá el día anterior, (cada 15 días, viernes o sábado era solo nuestro). Me puse las chanclas y con toda mi verticalidad y sangre acumulada me fui a la cocina, me tocaba pensar en otra cosa, la caída del dólar, la caída de un asteroide, la caída de la lluvia, la estabilización de la economía, mirar por la ventana el lento amanecer, cualquier cosa que distrajera mis deseos naturales, sentimentales y horizontales.

Mientras bebía el jugo de naranja, hacia cuentas y comprendía que eran cuatro meses y medio sin intimidad, los primeros quince días lo sentí raro pero dentro de lo normal, el primer mes hasta dude haber quedado de nuevo en embarazo, pero cuatro meses y medio, por más delicada, suave, y firme que fuera su voz de presentadora me ponía a pensar en demasiadas cosas. Por un breve segundo, dudé de su fidelidad pero inmediatamente descarte esa idea que no me llevaría a ninguna parte, luego pensé en una enfermedad física, luego en una sicológica, y luego de pensar demasiadas cosas, terminé odiando a sus amigas, buscando entre ellas a la radical feminista que había envenenado a mi musa y había puesto talanquera a nuestra saludable y asidua vida sexual.

El jugo de naranja más agrio de mi temprana historia había terminado, mi virilidad, había dejado de señalar los defectos en el cielo raso, y los pensamientos hervían unos en contra de otros. Mientras ella dormía serenamente siendo depositaría de ese ¡NO! Que me estaba envenenando y robando mi equilibrada salud mental.

3 comentarios:

danubio dijo...

Hola Jorge, que le pasará a Cyntia hermano, póngale bastante hielo al jugo de naranja y ojalá sepamos que le pasa a la muchacha, no nos deje con la curiosidad.

Dionimue dijo...

mmm que le pasa a Cyntia??? lo que nos pasa a la mayoría de las mujeres y no solo a las mujeres si no también a los hombres ... nos cansamos... de lo mismo, del otro, del sitio, de la monotonía, de la cama, del discurso, del olor... de todo... y todo tiene un fin y un comienzo del cambio... y no es solo dentro del matrimonio, también es fuera de él, es con el amante de años o con el amigo de semanas… todo acaba…

Abad super el cuento ... y muy real .. besos

Pamela dijo...

Y la otra parte donde la encuentro?????